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Secuencia XLVIII: 20/10/2013

10 Nov

Entrega de la Medalla de Oro de la Banda de la Oliva a María Santísima de la Soledad Coronada y regreso a su capilla (Salteras)SONY DSC

La Soledad miraba a La Oliva

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Cuando nuestro secretario, Francisco Manuel Fraile prendía en los delicados tules de su tocado la Medalla de Oro de nuestra Sociedad Filarmónica, cuando depositaba en el pecho de la “Virgen niña de belleza sin igual”, que así se la nombra en su Salve, la distinción que desde ahora será como si nuestro corazón estuviera latiendo junto al suyo, mientras la parroquia era un puro cántico a los sones de La Centenaria nombrándola como “Madre del Cristo de Vera-Cruz”, los ojos de María Santísima de la Soledad Coronada se dirigían a La Oliva que al fondo de la iglesia le rendía pleitesía musical mientras que una representación de ella, más cerca del presbiterio, servía de puente afectivo a la que es “cielo y sol de los cruceros”.

SONY DSCLa Oliva cumple cien años, ya lo sabemos sobradamente, pero hay que poner en valor que más de la mitad de su vida lleva al lado de la Real, Ilustre, Antigua y Fervorosa Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, María Santísima de la Soledad Coronada, Santa María Magdalena, Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Gloriosos y Triunfo de la Santa Cruz como bien recoge el acta por la que se concede la Medalla de Oro de nuestra Sociedad Filarmónica con Distintivo Rojo a María Santísima de la Soledad Coronada de la “Hermandad de los Negros” de Salteras. Textualmente, en sus fundamentos, el escrito nos recuerda que “los fuertes e importantes lazos de unión que posee la Sociedad Filarmónica Ntra. Sra. de la Oliva y la Hermandad de Vera-Cruz de Salteras, superan con creces el medio siglo de existencia. María Santísima de la Soledad, es por tanto de las más antiguas Dolorosas a la que ha acompañado musicalmente La Oliva de Salteras en estos cien años de existencia”.

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DSC_0621-borderComo recoge el actual Reglamento de Honores y Distinciones de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva, esta Medalla fue creada “para premiar o reconocer méritos extraordinarios que concurran, en Imágenes Sagradas, Miembros de la Realeza, Entidades o Corporaciones y personas, por haber dispensado honores, prestado servicios o haber dedicado una vida al servicio de la Banda” y por ello, la Virgen de la Soledad Coronada, y toda su hermandad, se hacían más que merecedores de este reconocimiento público.Pero este humilde galardón también quería expresar el agradecimiento a la corporación penitencial saltereña pues consideramos “ha mostrado durante todos estos años, su respeto y confianza a los miembros de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de la Oliva, sabiendo valorar en todo momento la labor musical desarrollada en los innumerables Actos, de los que siempre ha tenido a bien hacernos partícipes”. Y además, no podemos por menos que reconocer la palpable y notoriadevoción que esta formación musical le profesa a María Santísima de la Soledad, que alcanza su máxima expresión cuando cada tarde noche de Miércoles Santo, se coloca tras su Palio, para acompañarla en la Estación de Penitencia por la localidad Saltereña”.

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La ocasión para la entrega de la Medalla fue la celebración de los cultos en la Parroquia de Santa María de la Oliva donde la imagen que tallara Antonio Dubé de Luque en 1972 fue trasladada días antes. En el presbiterio estaba la Santísima Virgen esplendorosamente ataviada con su saya blanca, manto verde y fajín rojo. La Señora aparecía entre un selecto exorno floral de flores blancas destacando el ramillete de nardos que aparecía en sus manos.

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Antes del final de la función celebrada como culminación de sus cultos, y a la que asistieron representando a La Centenaria el presidente José María Moral, los directores José Manuel Bernal y Jesús Salas Orden, el secretario Francisco Manuel Fraile y los vocales José Cantero y José Manuel Santos Caamaño, a quienes la hermandad tuvo el detalle de situar en lugar preferente, el secretario de nuestra sociedad leyó el acta de concesión.

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Tras la proclamación del escrito, la Hermandad dispuso que fuera un músico de La Oliva, el propio secretario, el invitado a subir hasta las andas donde descansaba la imagen para que prendiese en su tocado la Medalla de Oro.

Una vez terminado el acto tras las cariñosas palabras de agradecimiento del hermano mayor José Manuel Azuaga Polo, y de despedida de nuestro párroco y también Medalla de Oro de la Banda, Don José María Gómez Martín, se procedió al traslado de la bendita imagen hasta su capilla.

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El repertorio musical de tan importante efeméride tuvo su arranque en la propia iglesia con la marcha “Salve Soledad” compuesta por el que fuera músico de nuestra banda Manuel Jesús García y que tradicionalmente se interpreta el Miércoles Santo por las calles de Salteras.

Ya en la calle, la recibía la música de José Manuel Bernal que plasmó en la pieza “María Santísima de la Soledad Coronada” compuesta con motivo de la Coronación Canónica de la imagen.

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Tras rodear la plaza, encaminando sus pasos a la Capilla donde la esperaba Nuestra Señora de la Oliva, pudimos deleitarnos con ese verdadero himno saltereño que Joaquin de la Orden y Dionisio Ortiz compusieron para la patrona y que lleva su nombre y con “Regina Coelis” (José Manuel Bernal) completando así unos de los momentos más emotivos del regreso.

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Con el sol en todo lo alto, María Santísima de la Soledad se fue aproximando a la casa de la Hermandad del Rocío envuelta en el flautín y el tamboril de “Rocío” (Vidrié) para eclosionar al momento con “Aniversario macareno” (José Velázquez).

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En la parte final del traslado fue “Reina de la Vera-Cruz” (Jesús Joaquín Espinosa) la música que la llevó hasta la calle donde radica la hermandad. Ya en la puerta de la capilla, y como despedida, y de nuevo con un emocionado cruce de miradas entre María Santísima de la Soledad, la que en el alma deja huella”, y La Centenaria, en medio de una cariñosa petalada, la melodía de “Encarnación Coronada” (Abel Moreno) puso el adiós por ese día y un punto y seguido en la relación entre Hermandad y Banda por toda la historia futura. Así lo siente la Banda de la Oliva.

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 Tresillo de corcheas:

♪.- Gran parte de las fotos de esta secuencia y de la sección “Momentos” son de Manuel Leal, sangre de la Oliva por sus venas, nieto de Don Joaquín de la Orden. Preciosas instantáneas y mejor persona. Gracias Manuel.

♪.- Para participar en una sola actuación Antonio Rincón (clarinete) hace más kilómetros que el autobús de la banda en todo el año. Viene desde Madrid demostrando su olivismo. Enorme Antonio.

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♪.- Y aquí está la prueba de la osadía del último, esperemos, lesionado. Otro practicante del fútbol que le pone tanta pasión, ser de La Oliva tiene esas cosas, que no mide sus fuerzas y se pasa de frenada. Menos balón y más trombón compañero. Ah, si, que esta escayola y los dedos que la coronan son de José Cantero (Jr) y por eso lo de la rima con el instrumento.DSC_0586-border

A modo de coda

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Y la Oliva miraba a la Soledad

Sus músicos le devolvían la mirada. A la Señora del Miércoles Santo, a la titular de la Hermandad del Cristo de la Vera-Cruz, a la Virgen de nombre de Soledad pero con el acompañamiento más afectivo por parte de sus devotos, los músicos agradecidos, los músicos de toda una centuria, le devolvían la mirada de cariño que Ella les enviaba cuando ya con su medalla se sentía plena del amor de sus hijos.

El cruce de miradas más arrebatador que se pudiera producir se dio en Salteras entre María Santísima de la Soledad y los músicos de su banda, La Oliva Centenaria.

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Momentos de la Oliva Centenaria en la entrega de la Medalla de Oro de la banda a Mª. Stma. de la Soledad Coronada y regreso a su capilla (Salteras)

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