Secuencia IX: 28/2/2013

1 Mar

Concierto organizado por la Hdad. de la Sed

¡Siempre nos quedará la Oliva!

Concierto 1-border

El 28 de Febrero tuvo lugar el Concierto, ya tradicional,  ofrecido por La Oliva de Salteras en la Hermandad de la Sed. El concierto tuvo lugar al finalizar el Solemne Quinario al Santísimo Cristo de la Sed, y en honor a Santa María de Consolación Madre de la Iglesia.

La presentación del Concierto fue a cargo de Juan José García Delgado  que hizo mención a  la especial circunstancia de que este año el Concierto se encuentra dentro del programa de actos que La Oliva de Salteras ha organizado para celebrar su primer Centenario.

El Programa del Concierto fue el siguiente:

I PARTE

“Ntra. Sra. de la Oliva” – 1.976 (J. de la Orden / D. Ortiz)

“Virgen de Consolación” – 1.987 (Pedro Morales)

“El Refugio de María” – 1.921 (Manuel López Farfán)

“Ntra. Sra. de Guadalupe” – 1.968 (Antonio Pantión)

Tras la primera parte del Concierto volvió a tomar la palabra  Juan José García Delgado, que hizo una reflexión sobre el valor de aquellas instituciones que trabajan día a día por un proyecto. El ejemplo más palpable para él, era el caso de La Oliva de Salteras, una institución con 100 años de historia que ha levantado día a día un proyecto vivo en el que la base es un conjunto de personas que codo con codo han contribuído y siguen contribuyendo a la construcción del mismo.

II PARTE

“Crux Inmisa” – 2.009 (José Manuel Bernal Montero)

“Virgen de los Negritos” – 1.972 (Pedro Morales)

“La Sangre y la Gloria” – 2.009 (Alfonso Lozano Ruiz)

“La Virgen de Consolación” – 2.008 (Fco. Javier Parra Medina)

Al terminar el Concierto, el Hermano Mayor de la Hermandad de la Sed, D. Francisco Javier Escudero Morales, hizo entrega de un cuadro conmemorativo, a D. José Manuel Bernal Montero, director de La Oliva de Salteras.

Para concluir el acto, La Oliva de Salteras interpretó la marcha “Cristo de la Sed”

FotoConcierto-border

PRESENTACIÓN DE LA SDAD. FILARMONICA NTRA. SRA. DE LA OLIVA DE SALTERAS
HDAD. DEL STMO. CRISTO DE LA SED
NERVIÓN, 28 DE FEBRERO DE 2.013

Señor Presidente, Señor Director, miembros todos de la Sociedad Filarmónica Ntra. Sra. de la Oliva de Salteras, Señoras y Señores.

Esta noche es para todos nosotros muy especial, este concierto es muy, muy especial. Esta formación musical que nos acompaña está inmersa este año en la celebración de su centenario fundacional, efeméride que conlleva que nos acordemos un momento de los que fueron capaces de crear y de mantener un proyecto cultural de esta dimensión desde la misma entraña del pueblo, porque sobre los hombros de sus componentes del pasado se sustenta el brillo del presente y se alienta el éxito del futuro.

Os podría exponer un currículum musical y de trabajo interminable y ejemplar, pero que la Banda de la Oliva, nuestra Banda de la Oliva de Salteras nos llegue en este especial cumpleaños -100 años, se dicen pronto- nos hace reflexionar, porque mantener una formación como ésta con su magnífico nivel habitual a lo largo del tiempo no es solo cuestión de conseguir una excelente afinación, no es solo haber superado año tras año unos niveles de calidad musical exclusivamente, es todo lo que se encierra detrás de una buena interpretación, detrás de la óptima ejecución de una buena partitura, que es la convivencia, el trabajo en equipo codo con codo, el vencer las adversidades, el tomar decisiones difíciles para seguir creciendo, es todo lo que se esconde detrás de la puesta en escena y que nadie después sospecha, el trabajo en las sombras tan importante, tan costoso y tan imprescindible.

Por todo ello no puedo olvidarme y debo homenajear a todos los que en esta Banda lo han hecho y lo siguen haciendo posible, porque sin ellos no podríamos hoy disfrutar de este magnífico resultado.

Quisiera personalizar a todos los que lo hacen posible, en don Antonio González Álvarez aquí presente, miembro que dejó hace ya tiempo la primera línea de interpretación pero que ahí sigue con su trabajo y tesón. Para todos ellos, para todos los que han sido y los que son actualmente, les pido un fuerte aplauso.

La Banda de la Oliva de Salteras llegó a Nervión hace ya más de una década, parece poco comparado con su larga trayectoria -en esta noche de recuerdos- pero sus sonidos en este tiempo se han quedado enredados en las ramas de los naranjos de las calles del Barrio, entre las rejas de los balcones, en los jardines de sus casas, entre los varales del paso de Santa María de Consolación, en el compás de sus bambalinas.

Cuando el Barrio se torna melancólico y perezoso en las tardes lejanas a la Semana Santa y uno pasea entre sus calles interiores que circundan las grandes y algo ruidosas avenidas, se pueden escuchar en el recuerdo, sus poderosos metales, sus afinadas maderas, el compas sonoro de sus tambores…, su música se ha quedado ya en nuestras calles para siempre…, por lo que no podemos escribir nuestra propia historia sin su aportación viva a nuestro testimonio externo cada Miércoles Santo, porque ellos han puesto todo su arte al servicio de nuestra fe.

Y en esta reflexión que les comento, cuando paras un momento y te adentras en la historia de esta formación y de su fundación desde el mismo pueblo, por y para el deleite, conocimientos y formación de sus gentes, con cien años sin ninguna ayuda institucional, te das cuenta como, olvidando la esencia, desde eso que llaman las altas esferas del poder en nuestro pueblo, existe una excesiva preocupación por el control, convirtiendo a la administración en principio y fin de todas la iniciativas, servicios y programas, diseñando una cultura descendente, de arriba a abajo, donde el pueblo no elabora ni encausa fácilmente la suya propia, sino que la recibe pasivamente. Al parecer el intelectual sin control es algo muy incómodo.

Y lo que es más triste, nos hacen creer que en esta tierra tenemos una cultura inferior, caduca, sin futuro y provinciana de la que nos debemos desprender intentando despojarla de su alma profunda y antigua, banalizando sus formas, y así, los que tenían que estar a nuestro lado apoyándonos orgullosos porque además de eso viven, que cosas, nos llenan de complejos y perdidos en un horizonte ajeno y extraño.

Menos mal que siempre nos quedará la Oliva de Salteras, nuestra Oliva de Salteras, para disfrutar de su música desde el pueblo y para el pueblo.

Y vamos a hacerlo en esta noche escuchando en la primera parte las siguientes marchas procesionales:

Comenzaremos con “Ntra. Sra. de la Oliva” marcha que en 1.976 compusieran dos  figuras inolvidables en la historia de la formación, como fueron don Dionisio Ortiz y don Joaquín de la Orden, este último director durante más de 60 años de la Banda y al que le fue concedida la medalla al mérito en el trabajo por su trayectoria al frente de la misma.

Continuaremos con “Virgen de Consolación” de don Pedro Morales, marcha que el reconocido compositor dedicó en 1.987 a nuestra querida Hermandad de Consolación de Carrión de los Céspedes con las que tantos lazos de amistad y hermanamiento compartimos, va por todos sus hermanos.

 Seguiremos con “El Refugio de María” de don Manuel López Farfán.

Para cerrar la primer parte con Ntra. Sra. de Guadalupe de don Antonio Pantión.

Va por ustedes.

-oOo-

Permítanme dos minutos para una última y breve reflexión, verán, a veces pienso que entre todas las artes que rodean y moldean a nuestra Semana Santa, la música en su creación para la misma, es enormemente generosa. Los compositores son seres generosos, extremadamente generosos que en la mayoría de los casos se ven sencillamente recompensados solo con la satisfacción de escuchar su obra interpretada, y esto a veces juega en contra de las propias obras, porque en un mundo tan mercantilizado donde tanto se confunde el precio con el valor de las cosas nos puede pasar, -de hecho nos pasa muy a menudo-, como a la madre de  Antoine de Saint-Exupery el autor del Principito que contaba frecuentemente que siendo un niño, un día que volvía de la escuela decidió no hacerlo por el camino habitual sino dar un rodeo para descubrir nuevas calles desconocidas para él, y en ese nuevo camino descubrió una casa magnífica, imponente…, y corrió a la suya a describírsela a su madre con todo lujo de detalles… su arquitectura, su tejado, los artísticos ventanales. Y así de vez en cuando repetía ese nuevo trayecto para contemplar la casa que tanto le fascinaba y volvía a contarle a su madre toda la evolución y novedades…, en la flora del jardín… en su puesta a punto para las distintas estaciones… y su madre una y otra vez le escuchaba pacientemente sin mucho entusiasmo.

Hasta que un día en su regreso de la escuela descubrió en la hermosa casa un gran cartel y corrió a comentárselo a su madre, le gritó desde la misma puerta: ¡Mamá la casa se vende! tiene un cartel en el que pone “Se vende, 70.000 francos” y la madre le contestó entonces; ufff ¡70.000 francos pues si que verdaderamente tiene que ser bonita la casa!, sí señor.

Eso descorazonó y desconcertó muchísimo al pequeño Antoine… su madre no se dio cuenta de las cualidades de la casa hasta que le dijo el precio. Todas sus minuciosas descripciones no fueron bastante para que su madre descubriera su valor… hasta que no supo el precio. Y ya saben lo que dice tan acertadamente el poeta, de los que confunden el valor y el precio de las cosas.

A continuación vamos a escuchar cuatro marchar procesionales que difícilmente se les podría poner precio, porque su valor es incalculable, cada una en su estilo y en su momento de creación es una obra maestra en su género, al menos las dos que nos tocan más de cerca, las dos dedicadas a nuestra hermandad, os aseguro que no podríamos pagarlas nunca.

Quizás cuando pasen muchos años alguien se pregunte de ellas lo que yo les pregunto ahora:

¿Tiene precio Soleá, dame la mano?, ¿Cuánto tendría que pagar el Valle por “Virgen del Valle”?, ¿Cuánto la Amargura por “Amarguras”?, ¿Cuánto la Hiniesta por “La Estrella Sublime”? ¿Cuánto pagarían por “Pasa la Virgen Macarena”?

El valor es inmenso aunque a veces no sepamos apreciarlas si no nos dicen el precio o tienen sobre ellas la pátina hermosa del tiempo.

Las marchas que vamos a escuchar y por este orden son:

“Crux Immissa” de don José Manuel Bernal Montero director de la Oliva de Salteras, que tan generosamente en 2.009 nos dedicó esta marcha altamente descriptiva y evocadora que hace un recorrido musical lleno de matices por distintos momentos de nuestros cultos y largo recorrido penitencial, cambiando su tonalidad en el trascurso de la misma, como se transforma y cambia nuestro mensaje de fe en el año litúrgico.

Seguiremos con “Virgen de los Negritos” de don Pedro Morales.

“La Sangre y la Gloria” del joven músico cordobés don Alfonso Lozano Ruiz y terminaremos con “La Virgen de Consolación” de don Francisco Javier Parra Medina, el cual tenemos el placer de contar hoy aquí con su presencia.

El año pasado nos dedicó esta bellísima composición y éste nos ha dedicado la “Missa Brevis en Mi menor al Santísimo Cristo de la Sed” que será estrenada con toda solemnidad en nuestra Función Principal de Instituto el próximo domingo.

No sé si llegaremos algún día a apreciar en toda su dimensión la generosidad de estos compositores.

Pero por el momento don José Manuel, don Francisco Javier, de nuevo gracias a las dos.

Les dejo ya con la música, muchas gracias

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